Mis clientes son personas creativas, llenas de recursos y completas. Creo en sus puntos fuertes y sus habilidades, y desconfío de sus debilidades. Con ellos establezco una alianza de trabajo. Juntos definimos sus objetivos, su Agenda vital, y me pongo a su servicio para que alcancen sus metas. Tengo fe absoluta en la capacidad de mis clientes. No hay nada que reparar ni arreglar, no les doy consejos ni advertencias: les ayudo a recuperar sus sueños, a reencontrarse con sus habilidades naturales y a distanciarse de su saboteador interno que les dice constantemente ‘no podrás’, ‘no serás capaz’, ‘¿cómo te atreves a soñar? ’, ‘tu no sirves para esto’...
Propongo examinar las preguntas que ya respondió un día: ¿Cómo quiero ser cuando sea mayor? ¿Cómo quiero vivir? ¿Cuáles son mis metas y mis ilusiones? ¿Qué valores personales y sociales quiero adoptar y transmitir?’
Si está viviendo en línea con sus respuestas, ¡enhorabuena! Pero si siente que se ha apartado de sus ideales; si no encuentra tiempo para reflexionarlos y actualizarlos, si sabe lo que quiere pero no sabe cómo hacerlo, o le asaltan las dudas y las inseguridades, es el momento de iniciar un proceso de coaching.
A través de un proceso de coaching, podrá:
- Conocer sus miedos y puntos fuertes para identificar cómo ambos pueden serle de utilidad en su vida.
- Afrontar sus carencias y aprender a superarlas.
- Mejorar su rendimiento y desarrollar su liderazgo
- Revisar sus creencias y sus patrones de conducta, para evitar que le limiten.
- Liberar su creatividad.
- Mejorar su comunicación y asertividad.
- Tomar las riendas de su vida.